jueves, 3 de octubre de 2013

Nunca me fue tan necesario como hoy el tener salud, corazón y juicio; hoy que hombres sin juicio y sin corazón conspiran contra la salud de la Patria.

EL ROEDOR
Un chantaje vulgar
Aristófanes Urbáez
A esta edad jamás he usado pseudónimo, ni escrito un pasquín. Sólo Dios me haría cambiar esa conducta y dice el Papa Francisco que el chisme es un instrumento de Satanás. No pierdan su tiempo; recuperen la integridad (a.u.)
Todos los que están acusando al Tribunal Constitucional y a su presidente, Dr. Milton Ray Guevara, de violar los tratados internacionales porque éstos están por encima de la Constitución y metiendo “cuco” de sanciones, como algunas agencias de la OEA y la ONU, incluido a un expresidente de la SCJ, que ha desertado de su deber de dominicano después que rubricó la sentencia que estableció que los hijos de haitianos en “tránsito” no son dominicanos y que tienen que declararse en el libro de extranjería, procedimiento fácil, para luego solicitar cédula de residentes, y, si finalmente renuncian al Art. 11 de la Constitución haitiana que establece que “todo hijo de haitiano, es haitiano, sin importar dónde nazca, al menos que renuncie a su nacionalidad”, otorgarle la nuestra si no son delincuentes; y ahí están incluidos los nacidos aquí que nunca han pisado a Haití; digo, esa gente lacaya que se hace “ignorante”, porque la Constitución, que es fundamento y base de la creación  de los Estados, es al mismo tiempo su Estatuto Político, y sin él no existe Estado previo a la declaración de Independencia.
2.- La Nación
Aquí no hubo Nación antes de 1844 y nos separamos, por la acción duartiana y de los Trinitarios, precisamente de Haití, mientras la Nación haitiana surgió en 1804 con Dessalines; pero estos procónsules nos quieren devolver a Colonia o formar una “federación” con un país distinto en todo (lengua, idiosincrasia, cultura, religión, costumbres, etc.), no en beneficio de nuestros intereses, sino los de sus naciones imperiales. Mientras Yugoslavia se separó en seis repúblicas, Timor Oriental, de Indonesia, y Eritrea de Etiopía; Francia, Canadá, EEUU, España, Bélgica, Gran Bretaña, etc., nos quieren echar un muerto encima. Vayan con esa misma energía a la ONU o al Infierno y exíjanle a EEUU e Israel que firmen el Tratado de Eliminación de Armas Atómicas o que permitan que sus soldados sean juzgados en el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra de la Haya.

3.- Los sargentos políticos
Lo que deben seguir haciendo esos deplorables dominicanos que viven mendigando su “mangú”, como cerdos que son, de la mano de los organismos internacionales (y unos curas que hace tiempo perdieron el rumbo confundiendo solidaridad con soberanía), es seguir preparando documentos, libelos, pasquines, pseudónimos y mentiras, porque en una cosa sí estamos de acuerdo los que amamos nuestra tierra: que ellos forman parte del “bando parricida”, denunciado por Duarte y que no bajaremos la guardia frente a ellos, aunque los gobiernos temblorosos y los “capitalistas” que expolian a los haitianos, sí lo hagan, pero jamás nos anexarán con nuestra anuencia porque hace tiempo que aprendimos, en todas las épocas, que “vivir sin Patria es lo mismo que vivir sin honor”. ¡Sigan comiendo, mis hijos, “que las palmas son más altas / y los puercos comen de ellas”!

De igual forma le pedimos a Cuba y demás democracias populistas que si Haití es inviable como Estado, que lo mejor para su gente es que lo cojan en “fideicomiso”, como Hong Kong o Macao, pues el asunto no se trata aquí de dignidad, sino de 6 millones de hambrientos que no encuentran qué comer. Cuando pueda, que logre su autonomía, pero el fideicomiso y el “puerto libre”, eliminarían el hambre hasta que se alcance de nuevo el estatuto de Nación. Lo otro, como dijeron Bolívar y Juan Bosch, es una “guerra de colores”, pero la sangre será roja, como es la de los esclavos, plebeyos y hombres libres. ¡No la derramemos!
Y ¡por Dios!, piensen en Celta y Melilla; en la Cerca de México (en el río Bravo) y el Muro de Cisjordania y Gaza. ¡Déjennos tranquilos, razas de víboras! 

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