viernes, 19 de octubre de 2012

SAUDADES DE UN JAQUIMEYES CON PINCELADAS HISTÒRICAS...

Fuente:  Raíces y Memorias
Por: José Gómez Nin

A Alejandro De la Paz De León (Cambè). Memoratissimus.


Con la muerte de ``Cambè``, se cierra un interesante capitulo de la historia policíaco-militar de un país, que inmerso en la política de èlite de una guerra fría, no escapó de las adversidades de los injustos y de aquellos que, creyéndose justos, usaron el robo, el asalto a mano armada y el saqueo con el lema de ``Confiscación Revolucionaria``, cuando no pudimos soslayar  los desaciertos estadounidenses y soviéticos.

Por lo menos en esa época, sí aparecieron los hombres capaces de poner orden dentro de una sociedad convulsa, pero confundida. Obligada a enderezar un Estado cuyos entuertos fueron impuestos.

De la Paz De León (Cambè), formó parte de notables coroneles, y posteriores generales, cuando desde entonces, incluyendo los de la acera de enfrente, aspiraban a ``casar con la gloria`` a alguno de ellos.

Ecuánime y jovial, además de muy joven para ese tiempo, Cambè jugó el rol que ya quisieran jugar los del montón que hoy ostentan rangos; en oportunidades, tuvo puño de hierro en guantes de seda, cuando le tocó sostener y hacer brillar el sable de los ya extintos caballeros oficiales, y despertó, por qué no decirlo si son los gajes del oficio, pasiones encontradas, pero también sentimientos de amores, aprecios y hasta favores, recibidos por un pueblo, una comunidad que como Jaquimeyes, lo amó como uno de sus hijos más legítimos y leales a su lar nativo; dueño y representante de una generación que nos trajo luces, sin que dejásemos de remontarnos a los años viejos, a nuestras raíces, al generalato de montonera que llevó a ese terruño, provenientes de otras sitierías, a los Matos, los Batista; asentamiento de noblezas de índole moral, como también los López, los Nin, y saudades inéditas de un algo más que centenario hombre, que como don Alejandro, padre del hoy finado gendarme, se llevó a la tumba, dejando una familia honorable y laboriosa, los De la Paz De León, junto a su amada doña Elvira, valores estoicos que les dan a Jaquimeyes el código de ética de una comunidad sociológica, histórica, romántica y de carácter imperecedero....

Jaquimeyes tendrá que seguir adelante, pues los notables, como tú, Cambè, no mueren, sino que se transforman, pero siguen entre nosotros. ¡Hasta siempre Cambè...!.

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