viernes, 21 de noviembre de 2014

EL PONCHE O VIAGRA DEL CAMPO

La capacidad de consumo y el nivel de producción del jefe de una familia en nuestros campos le daba cierto nivel de respeto entre las demás familias de su entorno territorial, esto le daba derecho a poseer varias mujeres con la anuencia silenciosa de los familiares de ambas.

Esto produjo la combinación de apellidos entre hermanos de padre y madre, sucedía en muchos de los casos que el abuelo, un tío, un compadre o algún amigo cuando iba a la ciudad digilenciaba el reconocimiento del niño, que en muchas ocasiones al olvidarse el nombre que le daban los padres, el juez de paz le asentaba uno, lo mismo que olvidaba cual de los apellidos iban primero.


Mantener dos, tres, cuatros o mas relaciones de parejas al mismo tiempo era una tarea difícil, pero el tiempo y las circunstancias del padrote estaba por encima de la capacidad; ahí entraba la habilidad de la esposa para que su esposo no pase vergüenza fuera de su hogar.

Bien temprano en la mañana, ella, sumisa por formación, porque según el código, hombre es hombre y no debe estar en la casa, las calles es su misión, se acercaba al nido de la gallina o la pata para tomar un par de huevos, una malta alemana o cervecita negra, un poco de miel, a veces polvo de hierro, y enemocada guayá, tomar un molenillo y batir bien hasta que la espuma llegue al borde del jarro; con mucho amor, compasión y respeto le daba este reconstituyente antes de prepararle el desayuno.

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